Afrontando un caso de homosexualidad en la familia

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La homosexualidad no es nada nuevo, es tan antiguo como la misma humanidad, además es bastante común, desde siempre también, lo que significa que es una posibilidad muy certera de que alguien del núcleo familiar tenga preferencias hacia otro individuo del mismo sexo.

No es para escandalizarse, mucho menos para sufrir por ello, es cuestión de comprender y aceptar. Los sentimientos de los seres humanos son tan complejos que ni la ciencia ni nadie puede explicar con exactitud, ni siquiera nosotros mismos logramos descifrar nuestros comportamientos, reacciones, deseos e intereses amorosos.

Desarrollar un sentimiento hacia otra persona no siempre es  producto de una decisión, tanto así que a veces tenemos amores platónicos, amores tóxicos, que no deseamos albergar pero allí están, seguramente algunos se puedan superar, pero haberlos vivido fue algo espontáneo. Así pues, no podemos pretender que si alguien se enamora de un individuo de su mismo sexo se pueda considerar una mala decisión.

Son muchos los casos en los cuales, cuando un individuo experimenta ese tipo de inclinación sexual trata de evadirlo, se rehúsan a aceptar lo que sienten y tratan de vivir según los cánones establecidos por el común de la sociedad. Sin embargo, no es algo de lo que puedan escapar, pues esas preferencias seguirán allí intactas en su interior, hasta que llega a ser insostenible, tarde o temprano.

En función de lo antes expuesto, tanto el individuo homosexual, como su entorno más cercano, deberían buscar ayuda psicológica. Para que les den las herramientas necesarias para mitigar traumas por rechazos, intolerancia a la diversidad, frustraciones, depresiones, etc. Definitivamente, es algo que aún no es fácil de enfrentar.

Algunas familias aceptan a sus miembros independientemente de sus inclinaciones sexuales, pero a otras, por una u otra razón, se les hace más difícil admitir e internalizar esa realidad. Para ello están a disposición tantos profesionales de la psicología, que orientan favorablemente para salir airosos y con la frente en alto, como debe ser.

Ser homosexual no es una enfermedad de la cual haya que curarse, aunque sí existen patologías que llevan a la homosexualidad. No es algo que se contagie, ni es una pandemia como algunas personas exageran al referirse a este tema.

Que hoy día se vea una numerosa cantidad de personas que revelan abiertamente su preferencia sexual, no significa que ahora hay más homosexuales que antes. La diferencia radica en que ahora estas personas, valientemente, lo asumen ante sus familiares y ante el mundo.

Para encontrar psicólogos que faciliten este proceso, solo deben entrar a la web www.guiadepsicologos.com.